A pesar de su amplia utilización en espacios urbanos de todo el país, el uso de los lomos de burro es una constante y potencial fuente de fallos mecánicos. Sobre todo, por el desconocimiento de una amplia población de conductores los cuales transitan sobre tales unidades. Las fuerzas de choche y presión resultantes de prácticas de conducción inadecuadas asociadas a ellos, tienen la capacidad para causar fallos y daños tanto en neumáticos como en la suspensión y partes cruciales del motor. La prevención de este tipo de accidentes siempre será posible mediante el aprendizaje y la ejecución práctica y segura de los siguientes apuntes y consejos.
Transitar con seguridad sobre lomos de burro
El paso de este tipo de estructuras urbanas de control debe realizarse bajo la consideración de tres criterios principales de acción. Para empezar, es importante descender la velocidad al momento de aproximarse al reductor. Frenar bruscamente al golpear el lomo puede dañar tanto las pastillas como el líquido de freno. Sin mencionar la potencial colisión con el vehículo que tengamos detrás. Al momento de pasar sobre el lomo se recomienda mantener una velocidad uniforme, baja y regular.
Como segundo punto existen varias practicas que deben evitarse el momento que el auto pasa sobre el lomo reductor. Entre ellas se encuentra el propio frenado, el cambio manual de velocidad con el embrague y no menos impotante la dirección oblicua del propio vehículo. Todas estas prácticas distribuyen de forma irregular el peso de la carga y del propio vehículo probando roturas en la suspensión, trenes de soporte y calentamiento del motor. Como tercer y último factor, una vez a ver pasado sobre uno o varios lomos de burro con seguridad, se debe acelerar de forma progresiva hasta alcanzar la velocidad requerida final.























