Dañar el embrague es una consecuencia directa de la acumulación prolongada de efectos mecánicos indeseados producto del mal uso por parte del conductor. Generalmente, los mismos son llevados a cabo de forma casi inconsciente, sin embargo, una detección y gestión temprana de este tipo de hábitos destructivos puede ser beneficioso tanto para nuestro vehículo como para nuestros ahorros. Librando al sistema de daños y desperfectos casi irreparables. Conducir con el pie sobre el pedal es uno de tales hechos. Igualmente peligroso para el sistema son hechos como llevar una mano en el volante o nunca soltar el pomo del cambio de velocidad.
¿Cómo evitar dañar el embrague del auto?

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No pocos especialistas en mecánica señalan la peligrosidad del hábito de conducir con el pie sobre el pedal. Este mismo hecho, sumado a la característica de prolongar su realización durante un periodo de tiempo considerable es el elemento que muy comúnmente causa daños estructurales en este tipo de sistemas. El hecho en si es que se trata de una actitud que se realiza de forma no pensada o inconsciente. Mayormente, se realiza esto en centros urbanos o en ciudades con una alta actividad vehicular, razón que exige al conductor el uso frecuente del embrague del automotor. Generalmente, se insiste en el uso del reposapiés, pieza especialmente instalada para reposar y dar descanso el pie del conductor.

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La acción mecánica que bajo estas condiciones tiene la capacidad de dañar el embrague incide directamente sobre el «cojinete de embrague». Esta pieza, se encarga de recibir la potencia axial y permitir la transferencia de acción entre la pieza central del plato con el disco principal en rotación. Por el momento, la industria desarrolla modelos de autos eléctricos con embrague automatizado. Sin embargo, esta recomendación debe ser seguida aun por aquellos vehículos con conducción netamente manual.























